Día de la bandera
El símbolo de la bandera a lo largo de la
historia
El 20 de junio se celebra en nuestro país el “Día de la Bandera”, en conmemoración a
su creador: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, quién falleció
ese mismo día en el año 1820.
En los primeros años de la revolución, en el
campo de batalla los uniformes solo los usaban quienes podían llegar a
obtenerlo, por lo que la mayor parte de la tropa vestía de civil. Por lo tanto,
se hacía necesario obtener una insignia distintiva para las tropas en lucha. Cuenta
la historia que Belgrano propuso crear una escarapela nacional, para que el
ejército tuviera una insignia en común, y fue el Triunvirato quien aprobó la
idea: "Sea la escarapela nacional de
las Provincias Unidas del Río de la Plata, de color blanco y azul celeste".
De esta manera, allá por 1812, Belgrano diseñó
una bandera con los mismos colores, usada por primera vez en la ciudad de
Rosario, a orillas del río Paraná, donde el ejército tomó juramento a favor de
la libertad y la independencia. Por lo tanto, los orígenes de este símbolo que
flamea en nuestra escuela, como una parte fundamental de la identidad nacional,
se remontan a su iniciación como insignia militar.
Cuando se evocaba a la patria en esa época, se
pensaba en el antiguo concepto del lugar de nacimiento. La cuestión era superar
la dimensión local de las milicias y contar con único ejército profesional,
capaz de actuar en cualquier lugar. Entre los llamados patriotas y realistas,
la bandera nació como una forma de superar los localismos e identificarse.
Tras la abdicación de Fernando VII en 1808, las
colonias reclamaron para sí los derechos otorgados antiguamente a la figura del
rey hispánico. Se gestaba la independencia. Los cabildos de las diferentes
ciudades se consideraron depositarios de la soberanía, por ello desconocieron a
las autoridades peninsulares constituyéndose como “Las Provincias Unidas del Río de la Plata”. Finalmente, el proceso
derivaría en la declaración de la independencia y el proyecto de formar una
nación.
El 27 de febrero de 1812 y siguiendo ese
escenario vertiginoso, Manuel Belgrano, economista, abogado, político y militar
de la época, ordenó la creación de una bandera que viniera a aportar unidad al
ejército patriota y pudiera, en simultáneo, diferenciar a los soldados en el
campo de batalla. Belgrano empeñado en avanzar en el camino hacia la libertad, crea
una bandera inspirada en colores que no negaban la obediencia al rey, distinta a
los matices rojo y amarillo del ejército realista. La bandera tenía los colores
de la escarapela y su creador tomó juramento a los soldados comprometiéndolos a
cumplir con los deberes que imponía la lucha.

Hay muchas teorías sobre las fuentes de
inspiración para la creación de la escarapela de la que derivan los colores de
la bandera. Mirando con atención, todas las teorías tienen una relación entre
sí. Los colores del cielo fueron tomados para representar el manto de la
Inmaculada Concepción. Estos colores, a su vez fueron elegidos por la dinastía
de los Borbones para la condecoración más importante que otorgaban: la Orden de
Carlos III, celeste, blanca y celeste, y de allí surgió el color del penacho de
los patricios y, seguramente, la escarapela.

El Congreso de Tucumán se encargó de reivindicar
a Manuel Belgrano por su acción patriótica y ratificando la bandera como
símbolo nacional. Con el pasar del tiempo, Belgrano es ubicado en uno de los
lugares centrales de la historia argentina, identificando en la vida del
criollo ilustrado la posibilidad de seguir de cerca la crisis de la monarquía y
el proceso revolucionario e independentista: Secretario del Consulado, miembro
de la Primera Junta y destacada figura política y militar a lo largo de toda la
década revolucionaria. Por todo ello, la conmemoración es por su actuación
pública en el proceso que condujo a la independencia del país, y por la
creación del símbolo patrio por excelencia.

Durante la época de Rosas, sus milicianos se
identificaban con el color rojo por el federalismo, mientras que sus opositores
unitarios lo hacían con el celeste. Para evitar confusiones, Rosas mandó
oscurecer la bandera que pasó a ser azul, blanca y azul, con cuatro gorros
frigios, uno en cada ángulo.

Tras la caída de Rosas en 1852, la bandera
vuelve a ser celeste, blanca y celeste. El presidente Roca en 1884 limita su
uso a las reparticiones oficiales como escuelas, cuarteles y barcos. Aun así,
se siguió discutiendo si debía ser azul y blanca o celeste y blanca hasta que
en 1944 el presidente Farrell estableció por decreto que: “La bandera oficial de la Nación es la bandera con sol. Los colores
están distribuidos en tres franjas horizontales celeste, blanca y celeste. El
sol, con los treinta y dos rayos flamígeros y rectos, será del color amarillo
del oro”. Esta bandera fue durante mucho tiempo la bandera llamada “de guerra” y quedó reservada a los
actos oficiales. Finalmente, en 1985, durante la presidencia del Dr. Raúl
Alfonsín se autorizó a todos los argentinos a usar la bandera con el sol en el
centro.

En definitiva, la conformación política de la nueva
nación fue la encargada de recuperar los símbolos patrios como una forma de
impulsar la “República” a nivel
simbólico, social y cultural. El himno, la escarapela, la bandera, junto con el
escudo nacional y el papel central de la escuela como vehículo de unidad,
comulgaron así para la conformación de la identidad de una nación ya
constituida. Se caracteriza a la bandera nacional como un símbolo relevante de
la época, en su dimensión práctica y significante, pero con una proyección aún
mayor hacia al futuro, ya que dio cuenta de la construcción de una nueva
comunidad política.
Desde la biblioteca escolar “Mundilibro” nos
sumamos a los homenajes con esta presentación y con una serie de links de
acceso a recursos audiovisuales como información complementaria.
Link: Así es
la bandera argentina
Link: Belgrano: La película
Link: Especial
20 de junio
Saludos cordiales
Biblioteca Escolar “Mundilibro”